Cuál es el vínculo entre las sociedades sedientas de populismo y la religión?

La respuesta involucra ciertos factores que inciden de modo directo sobre las sociedades tal como la profunda necesidad de creer que algo o alguien vela por nuestra vida e intereses. Esta necesidad tan característica de la raza humana es fácilmente distinguible en las religiones y hasta, incluso, partidos políticos. Sí, aún cuando definimos nuestra inclinación política como “ideología” y a la religión como “creencia” lo cierto es que están más cerca de lo que nos detenemos a pensar. También hay que considerar otros aspectos que tienen que ver con la identidad tanto individual como social y un  grado de nostalgia que ha tenido aparente incidencia sobre los votantes.

Silueta de lider populista y militantes

La falta de identidad de las recientes generaciones.

Tanto individuos como sociedades, reiteradamente, intentan resolver problemas del presente tomando como recurso experiencias del pasado cercano o lejano. Lo hemos podido apreciar a lo largo de cientos de años de historia. 

El peligro de recurrir a métodos pasados es repetir la fórmula que funcionó olvidándonos que aquello ocurrió dentro de un contexto histórico-político-social diferente. 

El autor David Van Reybrouck aseguraba que “hemos creado un paquete democrático exportable que hemos tratado de transferir a cualquier tipo de sociedad”. Esto es verdad, pero no ha resultado del modo esperado. Incluso podríamos ver en esa acción posibles causas que incidieron al actual incremento del populismo a nivel mundial.

«Ser como Occidente fue una elección de los orientales, pero 30 años después estamos resentidos por nuestro papel como imitadores» Ivan Krastev

 

El politólogo búlgaro, Ivan Krastev, hizo una clara descripción acerca de la identidad de las sociedades. Sostuvo que “en 1989 el ideal en todo el bloque oriental era ser como Occidente, no solo tener las normas y el nivel de desarrollo, sino adoptar el estilo de vida y las instituciones. La transición fue una especie de migración colectiva del Este al Oeste. El problema actual es algo muy conocido para todo aquel que estudie la sociología de la segunda y tercera generación de inmigrantes. Mientras que la primera está fascinada por el nuevo mundo en el que entran y trata de parecerse cada vez más a su país de adopción, las siguientes comienzan a hablar de pérdida de identidad, de que son ciudadanos de segunda clase. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, con la mayoría de terroristas islámicos. Muchos de los actuales sentimientos de Europa oriental pueden ubicarse ahí. Ser como Occidente fue una elección y 30 años después estamos resentidos por nuestro papel como imitadores”.

La nostalgia de “experimentar lo experimentado”.

Ese papel de “imitadores” del cual habla Krastev deja en evidencia nuevamente como un individuo o sociedades desesperanzadas toman caminos que les resultan conocidos, basados en experiencias de sus antecesores esperando encontrar la misma respuesta bajo un contexto diferente. 

«Basado en siglos y hasta milenios de historia, la única forma de construir a la sociedad que los seres humanos hemos creado es una forma de avance paulatino, de ensayo y error, de intervención en la vida pública bajo la norma de la tolerancia, la pluralidad, la civilidad y el diálogo» Enrique Krauze

 

Se ve como una contraposición interesante por parte de las sociedades que se encuentran en la necesidad de ser autónomas y tomar sus propias decisiones pero experimentan basándose en lo que ya ha acontecido y ha dado sus pruebas de funcionamiento, o no, en épocas absolutamente diferentes y bajo circunstancias que difieren de las actuales.



El populismo como cuestión de fe.

El ser humano es naturalmente esperanzado y muchas veces este aspecto destaca por sobre la característica que científicamente nos define y distingue de otros seres vivientes, la razón. 

De cualquier manera, aunque tendemos a tener esperanza del mismo modo que por instinto buscamos sobrevivir, también somos frágiles y caemos en cansancios que nos llevan a lo contrario.

Al igual que durante la niñez nos apoyamos fuertemente en la contención y guía de nuestros padres a través de sus enseñanzas, experiencias, promesas y visiones de la vida, así también al llegar a la adultez y presumiendo autonomía son muchos los humanos que con sus puñados de desesperanzas apuestan a las promesas de los líderes populistas casi sin exigencias de pruebas contundentes o planes fehacientes de cómo llevarán a cabo estos utópicos objetivos. Los adultos han encontrado este sentimiento de amparo en el patrocinio que ofrecen los líderes políticos. 

En “Sapiens”, Yuval Noah Harari explica cómo “La religión es un sistema de normas y valores humanos que se basa en la creencia en un orden sobrehumano. La teoría de la relatividad no es una religión, porque (al menos hasta ahora) no hay normas y valores humanos que se funden en ella. Fútbol no es una religión porque nadie argumenta que sus reglas reflejan edictos sobrehumanos. El Islam, el budismo y el comunismo son todas religiones, porque todos son sistemas de normas humanas y valores que se basan en la creencia en un orden sobrehumano. (Note la diferencia entre “sobrehumano” y “sobrenatural”. La ley budista de la naturaleza y las leyes marxistas de la historia son sobrehumanas, ya que no fueron legisladas por los humanos. Sin embargo, no son sobrenaturales).”

imagen from Sapiens

Líderes autoritarios como Matteo Salvini, Viktor Orbán, Jair Bolsonaro o Narendra Modi e incluso en Francia y Holanda, partidos populistas de extrema derecha como los de Marine Le Pen o Geert Wilders recurren a un lenguaje que presenta al “judeocristianismo” como el pilar de la civilización en Europa occidental. 

Por otra parte, el populismo religioso va ganando terreno en la política de América Latina de la mano de iglesias evangélicas y neopentecostales quitándole su conocido protagonismo a la iglesia católica.

Existe y ha existido, desde la primerísima aparición del populismo como movimiento, un vínculo con la religión. “La P mayúscula”, los Populistas, como se llamó a la alianza entre obreros y campesinos radicalmente anticapitalistas de finales del siglo XIX en Estados Unidos, se organizaron aprovechando las redes metodistas existentes y la tradición evangélica del país. 

El populismo atenta contra la democracia. Una democracia que en cada sociedad ha encontrado obstáculos y que no ha sido infalible pero ha otorgado las libertades necesarias para una sociedad.

Dos urnas. En una populismo en la otra democracia y abajo la aclaracion de "son cosas diferentes"

Los partidos populistas juegan en un ida y vuelta casi simbiótico con las Iglesias creando tonos grises entre ellos y la religión para luego tomar ese enganche a favor, generando más tarde su propio discurso y casi convirtiéndolo en una religión paralela encubierta como política.

No es un observación menor lo que los partidos populistas están haciendo con las religiones. Apelar a las más frágiles necesidades del ser humano, la necesidad de sobrevivir, la necesidad de esperanza, para saciarla con promesas de abrir una nueva etapa jamás vista, generar una nueva página sin precedentes en la historia de la sociedad en cuestión. Es entonces, cuando para combatir este ofrecimiento desbordante de promesas vacías, debemos recurrir a nuestra más destacable cualidad: la razón.

 

 «Sólo el espíritu crítico puede salvar la democracia» Ivan Krastev

 

Gabriel García Márquez

“The only thing that hurts me about dying, is that it’s not dying of love.”  📖

This Tuesday March 6 marks 91 years since the birth of the Colombian writer Gabriel García Márquez. The author of such emblematic works as “Love in the Time of Cholera” was born on March 6, 1927 in Aracataca, northern Colombia and died at the age of 87 in Mexico City.
Known as ‘Gabo’, he was a writer, journalist and screenwriter, as well as a cultural agitator by conviction and father of “magical realism” in literature.
Picture of Gabriel García Márquez with glasses andsticking their tongue out
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Among all his works, ‘One Hundred Years of Solitude’ (1967) stands out, one of the peaks of universal literature; translated into 35 languages ​​and with more than 30 million copies sold to date. But ‘Gabo’ was not just a great writer, he was a member of the Colombian Academy of Language, promoter of the Foundation of New Latin American Cinema, based in Havana (1985) and the New Ibero-American Journalism Foundation (1994), as well as a language revolutionary, who even asked for the suppression of grammar and spelling.

Wear the heart of a soldier

This is a little story about my experience talking with a veteran some years ago and how that changed my mind about what it means to be a soldier. Dedicated to every soldier in the World. You have my respect. 🌺

My mother was, for many years, rector of the D-80 Nursing School of the Red Cross. That building in my hometown between the roads ”1ro de Mayo” and “San Juan”, of French architecture, with wooden floors, tiled hall, marble stairs and windows, doors and high ceilings with baroque mouldings has been almost a second home for me. Mom used to go to work there when I was still a newborn baby and she would always take me with her, where I stayed in a bassinet by her desk.

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Years passed, the school moved to a building in similar conditions and I often visited my mother.

Among the staff, there was a lifeguard (volunteer in catastrophes). I was 12 years old when my mother introduced me to this man. She told me: “Paola, he’s Daniel, he’s a veteran soldier from the Malvinas/Falklands war, would you like to talk to him?” I, without really knowing my calling as a journalist at the time, very enthusiastically accepted without hesitation.

That turned out to be my first interview, in mom’s office talking to a war veteran. From the popular culture that was perceived in the environment of my country, from the politics of those years, even from what was experienced in schools, with marches, hymns, patriotism and nationalism, I, like so many others, thought at the time that only the soldiers of my country were considered heroes and that I was not allowed to see heroism in other soldiers, since they were, or still are, our enemies.

I asked tough questions in a very naïve way, and that kind hero answered each of them in the best way he could do to a 12-year-old girl.

I remember very clearly my last question, “How does it feel to be in the middle of battle, to know that you have to act harshly?” That moment changed everything for me. He could not answer immediately, but in his eyes I read a thousand answers and I saw how he was looking for a way to respond to me in some way which was not so raw. In those eyes, which I can still picture right now, 18 years later, I not only saw words but feelings and painful memories.

My opinion regarding soldiers, nationalism, and patriotism changed completely after that brief talk of no more than 15 minutes.

I thought that a soldier is or should be a person with a brave heart, with sensitivity and strength. A human being who can feel fear and weaknesses, but with enough courage and desire to do the right thing to defend a dream, to defend a treasure. What can be considered a dream or a treasure? I asked myself; maybe fighting for the injustices that other human beings generate, fighting to preserve the peace of a place and giving children the possibility of something as simple as a normal life, going to school, returning home and having time to be “children”, defending civilians from the madness of tyrants and their followers to devastate everything in their sick obsession with power. I don’t know, something like that.

That talk instilled in me a strange and deep desire to become a soldier, or to at least be able to assist as a journalist. Maybe discover in my own flesh and blood the answer which that soldier could not express to me with words, perhaps to discover that not always the soldiers must fight against tyrants and, sometimes, by decision of a few leaders, they must face each other. A human being in front of another human being, each one with their own history, with a dream to keep safe, with fear and courage, with weaknesses and strengths. And behind them, families that suffer from far away the absence and the uncertainty, who fight with their heart and soul through any distance.

Since then, these thoughts have earned me a lot of criticism, incomprehension and even insults. Because after that day I could not think again that patriotism and nationalism are the same thing, that only the Argentine soldier is the real hero. Homeland to me is the love of the community, of a country for its land and its inhabitants. Nationalism is unfounded fanaticism.

Each soldier projects him/herself and flourishes in his/her vocation, with effort and commitment to that dream which motivated him to become a soldier.

For 18 years, in my eyes a good soldier has had no nationality but only patriotism, love for his community and his land. I can only see men and women with a brave, warm heart, capable of feeling love, empathy, insecurity and fear, valour and courage to overcome their fears and tackle the world head on in their vocation and commitment. A soldier, a veteran, should ALWAYS be honoured, loved and respected, because being a soldier is not any profession, it is the commitment of those who have a heart of gold and the blood of the brave….

#RethinkRemembrance